Amélie haters, unÃos
Miercoles, Abril 4th, 2007No es pose, pero tampoco logro convencer a nadie de mi postura sincera:
NO SOPORTO A AMéLIE POULAIN.
¿A quién le gusta que le digan qué sentir y cuando?
Eso es lo que se propone esta pelÃcula. Efectista, mamerta, cursi y bastante aburrida, sobre todo si viste La ciudad de los niños perdidos, por ejemplo.
Mismo director pero cerebro intacto, poco antes de que se lo rebanaran en el accidente que sufrió acá en Hollywood. (El accidente, dicen las malas lenguas, fue de varios cientos de miles de dólares).
El asunto no tendrÃa ningún interés (no es la primera ni la última vez que voy a odiar algo que todos aman) si no fuera porque Amélie representa un mito bastardo. Uno que nadie se atreve a cuestionar pero como en muchas de mis necedades existenciales, su servilleta ha decidido echarse ese trompo a la uña.
Quisiera no acordarme, pero me acuerdo.
El rippling en el agua (esas ondas verdes de cuando un personaje, tal vez Amélie, avienta las piedras en el estanque) es a la vida cotidiana del D.F. lo que muchos hijos de la hueva necesitan para reivindicarse como artistas incomprendidos.
Poético, patético, huevón.
Recuerdo cuando el acto poético significaba sangre o al menos una pequeña molestia para el creador.
Perros de reserva, La vida de los otros, bueno, hasta ese cuento fársico infantil, Lady in the Water, que todos aberraron… estas pelis tenÃa un cojones y no habÃa un directorsillo detrás de uno en el cine pidiendo a gritos atención y amor.
“Ã?ndale, ya pagaste tu entrada al cine, emociónate aquÃ, mira nomás qué lindo corte de pelo le puse a Audrey Tautou, no te fijes si te estoy manipulando, si te estoy dando sustituto de azúcar, igual está dulce, ¿no?”
¡Ayyy, qué lindis!
Recuerdo, no hace mucho, cuando despreciábamos a los chicos EMO. Ahh, los buenos tiempos.
¡ConsÃganse una vida, pinchis escuincles chilletas!
De paso pónganse a chingarle. Dejen de usar la conmiseración como motor creativo.

