Pequeñas diferencias
En Chile se dice:
RotiserÃa no rosticerÃa aunque no sirven para lo mismo.
Palta en lugar de aguacate, aunque son la misma madre.
Manjar en vez de cajeta, pero la nuestra está más rica.
Ajàen lugar de chile, boleta en vez de recibo, al tiro en lugar de inmediato, huevón en vez de güey… asà ‘po’,  varias.Â
Como nosotros, estos pobres también importaron la idea colombiana del Metrobus, pero acá funciona estrepitosmente mal. ¿Creen que Insurgentes es un infierno? Es un juego de chiquillos. En lo que antes hacÃan 30 minutos, los santiaguiños hacen de dos a tres horas. Las colas para tomar el Bus dan cinco vueltas en horas pico. Un real, soberanÃsimo desmadre. Es tal el relajo que se está armando con estos buses que ya quieren destronar a la Bachelet. Se habla de un pleibiscito, un par de huelgas y plantones diarina y huevo. Y sólo van tres meses. Pero qué poca paciencia.
Quise tomar uno, pero el concierge del hotel de plano me dijo: “Ni lo intente, ni siquiera los choferes saben a dónde va cada ruta”.
Son los momentos cuando el mexicanillo pispireto, burloncito de la desgracia ajena que es uno, siente orgullo de algo que al principio aberraba. “Iiiiiiiii, inchis chilenos, que desmadre les armaron en sus calles. No, pues es que está mal pensado. Hubieran ido al D.F. para ver cómo se implementan esas tarugadas de forma eficiente”, le dije a un mugre taxista mamila que nos cobró de más y nos trató re mal.
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Otra “pequeña” diferencia en la que nos toca tragar pinole a los mexicanos:
Acá en San Pedro de Atacama, en medio del desierto más seco del universo, los indÃgenas tienen organizaciones que funcionan.
Nada de que vienes acá con tu carita de güero y me haces tarugo.
En San Pedro la junta vecinal te pone quieto si quieres comprar o vender terrenos en una reserva; te pone una multa de mieeeedo si te ven tirando basura en cualquier sitio y mantienen los parques nacionales impecables (con baños ultralimpios, bien ubicados en cada uno, por ejemplo) a precios muy respetables. Todo el dinero de las entradas a los parques (y hay carabineros a la entrada y salida de cada una de ellas, asà se ni se te ocurra hacerte el chistoso) se queda acá en San Pedro y se reinvierte. Las cuentas las llevan entre todos. Â
Se gobiernan sólos los indÃgenas de aquà y lo hacen muy bien.
A ver para cuándo nos damos una vuelta a ver cómo se implementan esas tarugadas de forma eficiente nosotros también.
Tome pa’ sus diferencias.


Abril 29th, 2007 at 11:45 pm
En san juan aparicio pasaba algo similar, para vender algún terreno tenÃamos que avisarle a toda la gente de la comunidad, pero como no querÃan que gente ajena comprara, era casi imposible vender, pero luego si se lograba.
Abril 30th, 2007 at 12:31 pm
Saludos, Güera. Por acá paliando el abandono en que nos tienes.
Mayo 2nd, 2007 at 5:05 pm
Ah, mi Ira. Leerte me recuerda que debo tomarme unas cervezas (por lo menos) contigo a la brevedad. Y más ahora que regresas enchilada.
Mayo 2nd, 2007 at 5:18 pm
Dr. Jamón? Peero que lindo nick.
¿De dónde vienes? Bienvenido
Edgarettt. CUál abandono, si lo que pasa es que mi otra personalidad anda en el blues del vivir sola y eso. Pero te leo seguido. Beso.
Mi oxigendado oxidente. Suena que traes los blues también, vengache, usté no apure que ya pasará.
Le mando abrazo fuerte fuerte y esas chelas ¿cuándo?
Mayo 8th, 2007 at 12:24 am
En Colombia no hay refrescos, hay gaseosas. No hay palomitas, hay crispetas. No hay banquetas, hay andénes. Nadie pone atención, pone cuidado. No se dice güey, se dice marica…
Y por más increÃble que parezca, el paÃs cafetero no le dice café al café, sino “TINTO”…
Mayo 8th, 2007 at 7:50 pm
Cierto, es un gusto leerte. Y también ver que hay alternativas pa arreglar el desmadre de siglos de por acá.
Besos