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Archive for Abril, 2007

Pequeñas diferencias

Sábado, Abril 28th, 2007

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En Chile se dice:

Rotisería no rosticería aunque no sirven para lo mismo.

Palta en lugar de aguacate, aunque son la misma madre.

Manjar en vez de cajeta, pero la nuestra está más rica.

Ají en lugar de chile, boleta en vez de recibo, al tiro en lugar de inmediato, huevón en vez de güey… así ‘po’,  varias. 

Como nosotros, estos pobres también importaron la idea colombiana del Metrobus, pero acá funciona estrepitosmente mal. ¿Creen que Insurgentes es un infierno? Es un juego de chiquillos. En lo que antes hacían 30 minutos, los santiaguiños hacen de dos a tres horas. Las colas para tomar el Bus dan cinco vueltas en horas pico. Un real, soberanísimo desmadre. Es tal el relajo que se está armando con estos buses que ya quieren destronar a la Bachelet.  Se habla de un pleibiscito, un par de huelgas y plantones diarina y huevo. Y sólo van tres meses. Pero qué poca paciencia.

Quise tomar uno, pero el concierge del hotel de plano me dijo: “Ni lo intente, ni siquiera los choferes saben a dónde va cada ruta”.

Son los momentos cuando el mexicanillo pispireto, burloncito de la desgracia ajena que es uno,  siente orgullo de algo que al principio aberraba. “Iiiiiiiii, inchis chilenos, que desmadre les armaron en sus calles. No, pues es que está mal pensado. Hubieran ido al D.F. para ver cómo se implementan esas tarugadas de forma eficiente”, le dije a un mugre taxista mamila que nos cobró de más y nos trató re mal.

***

Otra “pequeña” diferencia en la que nos toca tragar pinole a los mexicanos:

Acá en San Pedro de Atacama, en medio del desierto más seco del universo, los indígenas tienen organizaciones que funcionan.

Nada de que vienes acá con tu carita de güero y me haces tarugo.

En San Pedro la junta vecinal te pone quieto si quieres comprar o vender terrenos en una reserva; te pone una multa de mieeeedo si te ven tirando basura en cualquier sitio y mantienen los parques nacionales impecables (con baños ultralimpios, bien ubicados en cada uno, por ejemplo) a precios muy respetables. Todo el dinero de las entradas a los parques (y hay carabineros a la entrada y salida de cada una de ellas, así se ni se te ocurra hacerte el chistoso)  se queda acá en San Pedro y se reinvierte. Las cuentas las llevan entre todos.  

Se gobiernan sólos los indígenas de aquí y lo hacen muy bien.

A ver para cuándo nos damos una vuelta a ver cómo se implementan esas tarugadas de forma eficiente nosotros también.

Tome pa’ sus diferencias.

Morriña

Lunes, Abril 9th, 2007

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A veces creo que el español es lo único que les queda a los españoles. Su defensa, su guarda; se ven tan hermosos tutelando las garritas de lo que fue un idioma para todos su vasallos.

Ok, ellos dirían el castellano, pero qué más da. Nadie habla ya ese sistema de pensamiento.

Los blogs, creo, aceleran a diario las mutaciones de un idioma del que poco queda.

Ahora, aunque duela el alma, la pluma y la grabadora del iPod, hay que acostumbrarse a que los universitarios respondan:

“Me gusta demasiado� o peor, “Me encanta demasiado�.

Uff.

Otra buenísima, que le escuché a un escritor que admiro como loca, es la mala conjugación del subjuntivo:

“Si me gustaría eso…�

Si me GUSTARA chingá, estuve a punto de decir. Y que conste que jamás dejaría de admirarlo por un error gramatical. Es una de las mentes más brillantes que conozco, eso no se lo quita (como digo yo) ni dios.

Ante las faltas con el idioma no hay nada que hacer, excepto tal vez respingar en el blog nuestro de cada día.

Al menos aquí, falta decir que lo terrible de no hablar bien, de no escribir bien, es mantenerse preso por la falta vocabulario.

Las palabras crean realidad. Uno conoce el mundo cuando lo nombra, sin palabras se es más primitivo, menos sutil. Uno está secuestrado.

Si hoy no uso una palabra bella, el mundo seguirá siendo esto concreto (una computadora y un teléfono) que tengo enfrente y nada más.

Todo el choro para decir que los españoles de escueladeescritores proponen apadrinar una palabra:

Chigre, balde, tendal, bochinche, gaznápiro, trápala… Nos van faltando dedos para señalar todas esas cosas que se convierten en espectros del pasado porque la palabra que las nombra desaparece.

Entre 1992 y 2001 se desterraron más de seis mil términos del Diccionario de la Real Academia Española. La Escuela de Escritores y la Escola d’Escriptura del Ateneo de Barcelona quieren celebrar el Día del Libro proponiéndote una labor de amor a la lengua: apadrinar palabras en vías de extinción o, para predicar con el ejemplo y rescatar del desuso el término exacto que las designa, palabras obsolescentes.

Este es el link para apadrinar palabras.

Y, of course, esta es mi palabra:

Morriña, que quiere decir melancolía, añoranza.

Amélie haters, uníos

Miercoles, Abril 4th, 2007

No es pose, pero tampoco logro convencer a nadie de mi postura sincera:

NO SOPORTO A AMéLIE POULAIN.

¿A quién le gusta que le digan qué sentir y cuando?

Eso es lo que se propone esta película. Efectista, mamerta, cursi y bastante aburrida, sobre todo si viste La ciudad de los niños perdidos, por ejemplo.

Mismo director pero cerebro intacto, poco antes de que se lo rebanaran en el accidente que sufrió acá en Hollywood. (El accidente, dicen las malas lenguas, fue de varios cientos de miles de dólares).

El asunto no tendría ningún interés (no es la primera ni la última vez que voy a odiar algo que todos aman) si no fuera porque Amélie representa un mito bastardo. Uno que nadie se atreve a cuestionar pero como en muchas de mis necedades existenciales, su servilleta ha decidido echarse ese trompo a la uña.

Quisiera no acordarme, pero me acuerdo.

El rippling en el agua (esas ondas verdes de cuando un personaje, tal vez Amélie, avienta las piedras en el estanque) es a la vida cotidiana del D.F. lo que muchos hijos de la hueva necesitan para reivindicarse como artistas incomprendidos.

Poético, patético, huevón.

Recuerdo cuando el acto poético significaba sangre o al menos una pequeña molestia para el creador.

Perros de reserva, La vida de los otros, bueno, hasta ese cuento fársico infantil, Lady in the Water, que todos aberraron… estas pelis tenía un cojones y no había un directorsillo detrás de uno en el cine pidiendo a gritos atención y amor.

“Ã?ndale, ya pagaste tu entrada al cine, emociónate aquí, mira nomás qué lindo corte de pelo le puse a Audrey Tautou, no te fijes si te estoy manipulando, si te estoy dando sustituto de azúcar, igual está dulce, ¿no?”

¡Ayyy, qué lindis!

Recuerdo, no hace mucho, cuando despreciábamos a los chicos EMO. Ahh, los buenos tiempos.

¡Consíganse una vida, pinchis escuincles chilletas!

De paso pónganse a chingarle. Dejen de usar la conmiseración como motor creativo.

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