
A veces creo que el español es lo único que les queda a los españoles. Su defensa, su guarda; se ven tan hermosos tutelando las garritas de lo que fue un idioma para todos su vasallos.
Ok, ellos dirÃan el castellano, pero qué más da. Nadie habla ya ese sistema de pensamiento.
Los blogs, creo, aceleran a diario las mutaciones de un idioma del que poco queda.
Ahora, aunque duela el alma, la pluma y la grabadora del iPod, hay que acostumbrarse a que los universitarios respondan:
“Me gusta demasiado� o peor, “Me encanta demasiado�.
Uff.
Otra buenÃsima, que le escuché a un escritor que admiro como loca, es la mala conjugación del subjuntivo:
“Si me gustarÃa eso…â€?
Si me GUSTARA chingá, estuve a punto de decir. Y que conste que jamás dejarÃa de admirarlo por un error gramatical. Es una de las mentes más brillantes que conozco, eso no se lo quita (como digo yo) ni dios.
Ante las faltas con el idioma no hay nada que hacer, excepto tal vez respingar en el blog nuestro de cada dÃa.
Al menos aquÃ, falta decir que lo terrible de no hablar bien, de no escribir bien, es mantenerse preso por la falta vocabulario.
Las palabras crean realidad. Uno conoce el mundo cuando lo nombra, sin palabras se es más primitivo, menos sutil. Uno está secuestrado.
Si hoy no uso una palabra bella, el mundo seguirá siendo esto concreto (una computadora y un teléfono) que tengo enfrente y nada más.
Todo el choro para decir que los españoles de escueladeescritores proponen apadrinar una palabra:
Chigre, balde, tendal, bochinche, gaznápiro, trápala… Nos van faltando dedos para señalar todas esas cosas que se convierten en espectros del pasado porque la palabra que las nombra desaparece.
Entre 1992 y 2001 se desterraron más de seis mil términos del Diccionario de la Real Academia Española. La Escuela de Escritores y la Escola d’Escriptura del Ateneo de Barcelona quieren celebrar el DÃa del Libro proponiéndote una labor de amor a la lengua: apadrinar palabras en vÃas de extinción o, para predicar con el ejemplo y rescatar del desuso el término exacto que las designa, palabras obsolescentes.
Este es el link para apadrinar palabras.
Y, of course, esta es mi palabra:
Morriña, que quiere decir melancolÃa, añoranza.